JERUSALÉN
Captan los poemas la eternidad del instante. Captan instantes de eternidad. Eternizan los instantes. Instantizan la eternidad. Son las ciudades el rostro del tiempo y de la Historia que pasa por ellas; y algunas, contempladas con el alma, miradas con la poesía, pueden ser el rostro de la eternidad. Cualquiera, de hecho, que contemplemos con la mirada individual a la luz de la experiencia vivida. Pocas sin embargo como Jerusalén contempladas con la mirada colectiva, entre ellas las del relato cosmogónico de las tres religiones del Libro. Capta mi poemario Jerusalén los instantes que motivaron su escribir, y captan al tiempo la eternidad de Jerusalén. Y desde la eternidad nos preguntan sus poemas por el tiempo que vivimos y la alimenta...