APLAUSOS

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APLAUSOS

APLAUSOS
en los balcones
cada tarde
a las ocho
APLAUSOS
a quienes
en los hospitales
nos cuidan
luchan
contra el virus
del COVID-19
por nuestra
VIDA
se juegan la
VIDA
APLAUSOS
de
VIDA
porque estamos
vivos
porque queremos
seguir
viviendo
porque
ante el espejo
de la muerte
ante el espejo
del parte
de víctimas
de cada día
ante el espejo
de la curva
que inexorable
avanza
y devora
la angustia,
queremos
ahuyentar
el miedo
queremos
convocar
afirmar
LA ESPERANZA
queremos
ser
TODOS
UNO
porque,
aunque apenas
nos conozcamos,
aunque sea sólo ahora
cuando la imagen
de la familia judía
que sale cada tarde
a aplaudir
- pantalón o falda negros,
camisa blanca,
kepa… -
empieza a resultarnos
familiar,
o tantos otros rostros
tantas otras manos
junto a los que interpretamos
la obra de teatro
colectiva de nuestro
APLAUSO
de las ocho
de la tarde,
en el
APLAUSO
somos
TODOS
UNO,
y sentimos
cada tarde
que no lo sería
del todo
si no estuviéramos
en él
si no fuéramos
con los otros
APLAUSO.
APLAUSOS
que nos preguntan
qué
APLAUDIMOS
qué hemos
APLAUDIDO
en la vida
por qué
APLAUDIMOS
para qué
APLAUDIMOS
con qué
APLAUDIMOS
cómo
APLAUDIMOS
cuándo
APLAUDIMOS
a quién
APLAUDIMOS
con quién
APLAUDIMOS.
APLAUDIMOS
emociones
que no podemos expresar
con palabras
emociones
que no podemos compartir
con palabras
emociones
que atraviesan
las lenguas
que atraviesan
las distancias
que atraviesan
la línea
donde
la palabra
se transforma
en murmullo
emociones
a las que queremos dar
VOZ
emociones
que expiramos con
APLAUSOS
emociones
que inspiramos con
APLAUSOS
con los que respiramos
emociones.
Vivir
es
respirar.
APLAUDIMOS
porque nos emocionamos
APLAUDIMOS
para emocionar
APLAUDIMOS
para compartir
APLAUDIMOS
para ser
UNO,
sí;
mas
APLAUDIMOS
también
a veces
para ser
NINGUNO
cuando simplemente
APLAUDIMOS
cuando los demás
APLAUDEN
porque los demás
APLAUDEN.
Pues
APLAUDEN
entonces
los demás
a través
de uno,
y ya no somos
nosotros,
ya no somos
TODOS
UNO:
somos
TODOS
NINGUNO.
APLAUDIMOS
a los héroes
de las batas
blancas
a los héroes
de las batas
verdes
que en las trincheras
de las UCIs
luchan
por la vida
APLAUDIMOS
admiración
APLAUDIMOS
gratitud
APLAUDIMOS
la dicha
de estar vivos
APLAUDIMOS
la esperanza
infinita
APLAUDIMOS
la belleza
APLAUDIMOS
la eternidad
del instante
que resuena en
APLAUSOS
que quisiéramos
eternizar en
APLAUSOS.
¿Qué heroicidad
APLAUDIMOS?
¿Qué heroicidad
hemos aplaudido
EN LA VIDA?
¿Qué heroicidad
hemos aplaudido
CON LA VIDA?.
Pues
APLAUDIMOS
con las manos,
y
APLAUDIMOS
con el corazón
APLAUDIMOS
con el alma
APLAUDIMOS
con la vida.
Pues
APLAUDIMOS
con el
estruendo
ensordecedor
que todo acalla
a golpe
de tambor
a golpe
de frenesí
que se pierde
en el eco;
y
APLAUDIMOS
con el
silencio
en el
silencio
del amor
que guía
los actos
que guía
los gestos
de la vida
que responde
A LA VIDA
la esperanza
que responde
A LA ESPERANZA
el alma
que responde
AL ALMA.
APLAUDIMOS
a las ocho
de la tarde,
y
APLAUDIMOS
en todas
las demás
horas
en todos
los demás
momentos
del día
y de la noche:
toda la
VIDA
todo en la
VIDA
puede ser
APLAUSO.
Podemos hacer
APLAUSO
toda la
VIDA
todo en la
VIDA.
¿Cómo
APLAUDIR
con la
VIDA?
¿Cómo
hacer
de la vida
APLAUSO?
¿Qué
APLAUDIMOS
cuando ya no son
las ocho
de la tarde?
¿Qué
APLAUDIREMOS
cuando ya no
APLAUDAMOS
a las ocho
de la tarde?
Suenan
huecos los
APLAUSOS
que aplaudimos
CON LAS MANOS
SE PIERDE
SU ECO
EN EL OLVIDO.
Resuenan
sin embargo
EN LA VIDA
los
APLAUSOS
que
APLAUDIMOS
con la
VIDA,
y la
MULTIPLICAN
sin fin:
se refleja el
APLAUSO
de la
VIDA
en el espejo
del
APLAUSO
de la
VIDA
que se refleja
en el espejo
del
APLAUSO
de la
VIDA,
y responde
a su
eco
su
eco,
y
resuena
hasta que sólo
suena
su
sonido
hasta que sólo
suena
su
música,
y deviene ésta
la única
melodía
de la
VIDA.
¿Con qué
VIDA
con qué
hechos
APLAUDIMOS
a los héroes
de las batas
blancas
de las batas
verdes?.
¿Con qué
políticas
con qué
acción colectiva
con qué
leyes
vamos a
APLAUDIRLES?.
APLAUDIMOS
con las
MANOS
APLAUDIMOS
con los
VOTOS
APLAUDIMOS
cada mañana
al despertarnos
con el
DÍA
que nos proponemos
VIVIR.
Cuando
todo esto
pase,
cuando
a las ocho
de la tarde
estén
vacíos
los balcones
y resuenen
las campanadas
del silencio,
no dejes
no dejemos
que los
APLAUSOS
habiten el
OLVIDO:
recuérdalos
recórdemoslos
hagámoslos
REVIVIR
hagámoslos
VIVIR
con el
CORAZÓN
en el
CORAZÓN.
Cuando
todo esto
pase,
cuando
a las ocho
de la tarde
estén
vacíos
los balcones
y resuenen
las campanadas
del silencio,
cuando
el COVID-19
habite
EL OLVIDO
si algún día
el COVID-19
habita
EL OLVIDO,
no lo habitemos
nosotros
también:
sigamos
APLAUDIENDO
con la vida
EN LA VIDA
con el alma
EN EL ALMA
a las ocho
de la tarde
y a todas
las horas
todos
los momentos
del día
y
de la noche.
SEAMOS
TODOS
HÉROES
que defendemos
la vida
CON LA VIDA.
Cuando
todo esto
pase,
cuando
a las ocho
de la tarde
estén vacíos
los balcones
y resuenen
las campanadas
del silencio,
¿habremos aprendido a
APLAUDIR
con la
VIDA
a hacer
de la
VIDA
un
APLAUSO?
Este poema
escribe
APLAUSOS
en sus versos,
que quisieran
ser
APLAUSOS
de palabras
que resuenen
siempre
dentro de ti
dentro de mí
a las ocho
de la tarde.
Este poema
no es sólo
un
APLAUSO
de
PALABRAS:
es una
INVOCACIÓN
para que
APLAUDAS
para que
APLAUDAMOS
con la
VIDA.
Este poema
no es
ESTE POEMA,
ni aquí
termina su
APLAUSO,
sino empieza…
Este poema
es
EL POEMA
que
vas a
APLAUDIR
que
vamos a
APLAUDIR
tras este
último
verso.

Manuel Montobbio

Estrasburgo,
aplausos de Luna
de finales de Mayo
de dos mil veinte